Montserrat Balagué

La forma de actuar cuando llega alguien a mi consulta es escuchar cuál es su molestia. Pregunto por los factores que han hecho que su molestia haya llegado a serlo: en qué trabaja y de ello deduzco como se mueve en su vida diaria; qué deportes practica y valoro si esas actividades están afectando a la limitación que describe; observo si hay sobrepeso, falta de tono muscular o si hay afectación por estrés o discapacidad (visión, audición,…). A partir de la obtención de estos datos valoro que tipos de técnicas debo utilizar para mejorar su situación.

Las diferentes técnicas que utilizo son:

–        Osteopatía sacro-craneal:  para trabajar con el líquido cefalorraquídeo, lo que me permite que la persona tenga un descenso del estrés y un estímulo en el sistema nervioso, de forma que el organismo esté en la mejor disposición para que sane.

–        Método Benjamín:  me permite discriminar si la lesión es tendinosa, ligamentosa, muscular o neurológica y a partir de aquí actúo con otras técnicas o derivo al profesional adecuado.

–        Método Columna Vitae:  esta técnica puedo acceder a la columna vertebral a través de una serie de presiones suaves y dirigidas, lo que me posibilita colocar toda la estructura en mejor disposición de forma que tengan una mejor funcionalidad.

–        Masaje Muscular: el sistema muscular es el que nos sostiene, defiende y da el movimiento de manera que siempre se ve afectado ante cualquier lesión, por eso es importante trabajarlo.

–        Como complemento puedo sugerir la visita al dietista, al homeópata, al optometrista,… el fortalecimiento o estiramento de ciertos grupos musculares para evitar que vuelva a darse el dolor.